joludi:

Death Valley.
Han descubierto el por qué del misterioso movimiento autónomo de esas piedras del desierto en el Death Valley de California. No es  cosa de extraterrestres ni ninguna variedad de poltergeist. Simplemente ocurre que el hielo, en finísimas capas, cubre ciertas noches la superficie del desierto. Y entonces, no hace falta mucho viento para que las rocas se deslicen algunos metros. Lenta, pero inexorablemente. Qué prosaica es a veces la realidad. Con lo bien que nos hubiese venido in questo tempo grigio alguna explicación muy mística de esos movimientos pétreos…

joludi:

Death Valley.

Han descubierto el por qué del misterioso movimiento autónomo de esas piedras del desierto en el Death Valley de California. No es  cosa de extraterrestres ni ninguna variedad de poltergeist. Simplemente ocurre que el hielo, en finísimas capas, cubre ciertas noches la superficie del desierto. Y entonces, no hace falta mucho viento para que las rocas se deslicen algunos metros. Lenta, pero inexorablemente. Qué prosaica es a veces la realidad. Con lo bien que nos hubiese venido in questo tempo grigio alguna explicación muy mística de esos movimientos pétreos…

Photo tagged as: reblog - Reblog from joludi

Se sienta a la mesa y escribe
«con este poema no tomarás el poder» dice
«con estos versos no harás la Revolución» dice
«ni con miles de versos harás la Revolución» dice
y más: esos versos no han de servirle
para que peones maestros hacheros vivan mejor coman mejor
o él mismo coma viva mejor
ni para enamorar a una le servirán
no ganará plata con ellos
no entrará al cine gratis con ellos
no le darán ropa por ellos
no conseguirá tabaco o vino por ellos
ni papagayos ni bufandas ni barcos
ni toros ni paraguas conseguirá por ellos
si por ellos fuera la lluvia lo mojará
no alcanzará perdón o gracia por ellos
«con este poema no tomarás el poder» dice
«con estos versos no harás la Revolución» dice
«ni con miles de versos harás la Revolución» dice
se sienta a la mesa y escribe.

Juan Gelman, del libro “Relaciones” (Buenos Aires, 1971-1973)

Quote tagged as: poema poder

Salto de la verja

En el Rocío: devoción
En Melilla: delito
En Gibraltar: contrabando
En la Casa Blanca: portada mundial

Text tagged as:
Es bueno llamar a las cosas por su nombre; entre otras cosas porque, al no hacerlo así, a menudo acabamos creyendo que las cosas son lo que las llamamos y no lo que son. Pasa esto con las “personas jurídicas” un término que los juristas inventamos para nombrar a meras acumulaciones de dinero a las que las leyes dieron la facultad de actuar “como si fuesen personas” pero que, evidentemente, no lo son.

Leo hoy que ciudadanos de Murcia denuncian que Acqualia, la empresa que les suministra el agua, <a href=”http://www.eldiario.es/sociedad/Denuncian-Aqualia-impagado-municipio-Murcia_0_304819890.html”>corta el suministro en cuanto se impaga un recibo</a> porque esta empresa, esta “persona” jurídica, no tiene en su ADN el menor atisbo de esa empatía, piedad, compasión o solidaridad con que todas las personas de verdad (las humanas) vienen al mundo equipadas de serie.

Para esas ficciones jurídicas, esas “personas” fantasmagóricas que los juristas hemos creado, la existencia no tiene más justificación que la obtención de dinero: no son más que dinero y no quieren más que dinero y así está escrito en su ADN; no cabe esperar otra cosa de ellas.

Si una persona de las de verdad (las humanas) no tuviese otro objetivo en su vida que ganar dinero y le fueran ajenos el resto de los principios que mueven el obrar humano sería diagnosticada inmediatamente como “psicópata” y se le encuadraría entre los sujetos peligrosos con quienes la sociedad debe tener especial cuidado. Y sin embargo, a día de hoy, estas entelequias a las que llamamos “personas jurídicas” y que no tienen de personas más que el nombre, gobiernan nuestras vidas, poseen la mayor parte de la riqueza del mundo y se encargan de proveernos de la mayor parte de los bienes de primera necesidad. Vivimos rodeados de psicópatas, estamos en sus manos y no nos damos cuenta; quizá porque nos hemos acostumbrado a tratar como “personas” a cosas que no son más que acumulaciones de dinero en busca de dinero.

Es hora de llamar a las cosas por su nombre: personas a las personas y psicópatas a los psicópatas. Es hora de saber que la ley se hizo para proteger a las personas de verdad y a no a los ectoplasmas jurídicos. 

Si usted debe dinero al banco usted tiene un problema, porque tendrá que trabajar para él hasta que le pague o hasta que se muera (art.1911 del Código Civil). Pero si el banco le debe dinero a usted el problema también es de usted porque cuando se agota el dinero la “persona” jurídica muere. ¿Qué clase de igualdad es esta en que el problema siempre lo tienen los mismos? Esta convivencia entre personas “humanas” y entelequias psicópatas ha llegado ya demasiado lejos. Quizá es ya el momento de llamar a las cosas por su nombre.

Es bueno llamar a las cosas por su nombre; entre otras cosas porque, al no hacerlo así, a menudo acabamos creyendo que las cosas son lo que las llamamos y no lo que son. Pasa esto con las “personas jurídicas” un término que los juristas inventamos para nombrar a meras acumulaciones de dinero a las que las leyes dieron la facultad de actuar “como si fuesen personas” pero que, evidentemente, no lo son.

Leo hoy que ciudadanos de Murcia denuncian que Acqualia, la empresa que les suministra el agua, <a href=”http://www.eldiario.es/sociedad/Denuncian-Aqualia-impagado-municipio-Murcia_0_304819890.html”>corta el suministro en cuanto se impaga un recibo</a> porque esta empresa, esta “persona” jurídica, no tiene en su ADN el menor atisbo de esa empatía, piedad, compasión o solidaridad con que todas las personas de verdad (las humanas) vienen al mundo equipadas de serie.

Para esas ficciones jurídicas, esas “personas” fantasmagóricas que los juristas hemos creado, la existencia no tiene más justificación que la obtención de dinero: no son más que dinero y no quieren más que dinero y así está escrito en su ADN; no cabe esperar otra cosa de ellas.

Si una persona de las de verdad (las humanas) no tuviese otro objetivo en su vida que ganar dinero y le fueran ajenos el resto de los principios que mueven el obrar humano sería diagnosticada inmediatamente como “psicópata” y se le encuadraría entre los sujetos peligrosos con quienes la sociedad debe tener especial cuidado. Y sin embargo, a día de hoy, estas entelequias a las que llamamos “personas jurídicas” y que no tienen de personas más que el nombre, gobiernan nuestras vidas, poseen la mayor parte de la riqueza del mundo y se encargan de proveernos de la mayor parte de los bienes de primera necesidad. Vivimos rodeados de psicópatas, estamos en sus manos y no nos damos cuenta; quizá porque nos hemos acostumbrado a tratar como “personas” a cosas que no son más que acumulaciones de dinero en busca de dinero.

Es hora de llamar a las cosas por su nombre: personas a las personas y psicópatas a los psicópatas. Es hora de saber que la ley se hizo para proteger a las personas de verdad y a no a los ectoplasmas jurídicos.

Si usted debe dinero al banco usted tiene un problema, porque tendrá que trabajar para él hasta que le pague o hasta que se muera (art.1911 del Código Civil). Pero si el banco le debe dinero a usted el problema también es de usted porque cuando se agota el dinero la “persona” jurídica muere. ¿Qué clase de igualdad es esta en que el problema siempre lo tienen los mismos? Esta convivencia entre personas “humanas” y entelequias psicópatas ha llegado ya demasiado lejos. Quizá es ya el momento de llamar a las cosas por su nombre.

Photo tagged as: corporaciones psic_patas bancos deuda derecho crisis personas_jur_dicas
joludi:

Uñas y urnas.

Marta quiere saber quién ha perdido en Escocia. No lo tengo muy claro. Tal vez todos. Y en todo caso la verdad. Porque la verdad es siempre la primera baja en cualquier guerra. Y esto no ha sido sino una guerra al estilo moderno, es decir, una riña callejera a garrotazos entre medios de comunicación, líderes de opinión, grupos de poder financiero, lobbies económicos y castas de diverso pelaje. 
Promovían el no, desde la hipócrita defensa de un mundo sin fronteras, aquellos que levantan cada día muros de pobreza y marginación. 
Vendían el sí, desde el romanticismo, los que voluntariamente omitían que la primera independencia por la que hay que luchar, hasta la extenuación, es la que nos libra de la desigualdad y la injusticia social. 
Mentían todos, pues. 
Mentían los que afirmaban que los anglos vienen oprimiendo a los pictos desde hace siglos, porque es más cierto que la opresión no sabe de banderas ni de genes, y está presente allí donde los muchos débiles soportan la explotación de los pocos fuertes, sea cual sea el lado del muro de Adriano en que esto ocurra. Y sea cual sea el muro de Adriano al que nos refiramos.
Y mentían los que decían que ese referendum era aceptable por tener mucha lógica jurídica, dado que Escocia se había unido al Reino Unido libremente. Provoca hilaridad escuchar este disparate histórico. Como si aquella fusión de Parlamentos de 1707 no hubiese sido un colosal chantaje del poder inglés, que obligó a los escoceses, que ya habían perdido su independencia mucho antes, con ocasión de la Unión de Coronas de 1603, a escoger entre el hambre negra y la dócil sumisión a la metrópolis. Una sumisión que ni siquiera concedió la paz definitiva a los Highlands, pues la represión inglesa de la cultura, la lengua y las costumbres escocesas, nunca cesó y alcanzó cotas en ocasiones no muy distantes a las barbaries llevadas a cabo por las tropas de su graciosa majestad en Irlanda. Como curiosidad, baste decir que durante unas cuantas décadas, estuvo prohibido en Escocia el uso del tartan y el kilt, tan omnipresentes estos días. Robert Burns se quejaba por ello amargamente de que la gente de su país había sido comprada y vendida por el oro inglés (“we have been bought and sold for english gold”).
Así que, lo siento, Marta, no puedo afirmar quién ha perdido en Escocia, más allá de constatar la derrota sin paliativos de la verdad. 
Lo único que puedo decir es que a mí no me caen mal los escoceses. Al fin y al cabo, les debemos a ellos algunos de los mejores capítulos de la Ilustración Europea, empezando por David Hume y el triunfo del empirismo epistemológico moderno, del que es tributario el pensamiento científico y la liberación de las cadenas de la superstición y la tiranía mental. También me caen simpáticos los pictos por haberse sabido dar, en el contexto de un sistema político y social tan clasista, cruel y desigual como el británico, un modelo social mucho más progresivo que el de los ingleses, al menos en lo referente a los derechos laborales, a la sanidad y a la educación pública. 
Pero, como decía Walter Scott, precisamente en relación con las inquietudes independentistas de sus compatriotas, sigue siendo cierto que “nadie tiene uñas suficientemente largas siquiera para dar pequeños arañazos a Londres”. 
Ni uñas ni urnas, por lo que se ve.

joludi:

Uñas y urnas.

Marta quiere saber quién ha perdido en Escocia. No lo tengo muy claro. Tal vez todos. Y en todo caso la verdad. Porque la verdad es siempre la primera baja en cualquier guerra. Y esto no ha sido sino una guerra al estilo moderno, es decir, una riña callejera a garrotazos entre medios de comunicación, líderes de opinión, grupos de poder financiero, lobbies económicos y castas de diverso pelaje. 

Promovían el no, desde la hipócrita defensa de un mundo sin fronteras, aquellos que levantan cada día muros de pobreza y marginación. 

Vendían el , desde el romanticismo, los que voluntariamente omitían que la primera independencia por la que hay que luchar, hasta la extenuación, es la que nos libra de la desigualdad y la injusticia social.

Mentían todos, pues. 

Mentían los que afirmaban que los anglos vienen oprimiendo a los pictos desde hace siglos, porque es más cierto que la opresión no sabe de banderas ni de genes, y está presente allí donde los muchos débiles soportan la explotación de los pocos fuertes, sea cual sea el lado del muro de Adriano en que esto ocurra. Y sea cual sea el muro de Adriano al que nos refiramos.

Y mentían los que decían que ese referendum era aceptable por tener mucha lógica jurídica, dado que Escocia se había unido al Reino Unido libremente. Provoca hilaridad escuchar este disparate histórico. Como si aquella fusión de Parlamentos de 1707 no hubiese sido un colosal chantaje del poder inglés, que obligó a los escoceses, que ya habían perdido su independencia mucho antes, con ocasión de la Unión de Coronas de 1603, a escoger entre el hambre negra y la dócil sumisión a la metrópolis. Una sumisión que ni siquiera concedió la paz definitiva a los Highlands, pues la represión inglesa de la cultura, la lengua y las costumbres escocesas, nunca cesó y alcanzó cotas en ocasiones no muy distantes a las barbaries llevadas a cabo por las tropas de su graciosa majestad en Irlanda. Como curiosidad, baste decir que durante unas cuantas décadas, estuvo prohibido en Escocia el uso del tartan y el kilt, tan omnipresentes estos días. Robert Burns se quejaba por ello amargamente de que la gente de su país había sido comprada y vendida por el oro inglés (“we have been bought and sold for english gold”).

Así que, lo siento, Marta, no puedo afirmar quién ha perdido en Escocia, más allá de constatar la derrota sin paliativos de la verdad.

Lo único que puedo decir es que a mí no me caen mal los escoceses. Al fin y al cabo, les debemos a ellos algunos de los mejores capítulos de la Ilustración Europea, empezando por David Hume y el triunfo del empirismo epistemológico moderno, del que es tributario el pensamiento científico y la liberación de las cadenas de la superstición y la tiranía mental. También me caen simpáticos los pictos por haberse sabido dar, en el contexto de un sistema político y social tan clasista, cruel y desigual como el británico, un modelo social mucho más progresivo que el de los ingleses, al menos en lo referente a los derechos laborales, a la sanidad y a la educación pública.

Pero, como decía Walter Scott, precisamente en relación con las inquietudes independentistas de sus compatriotas, sigue siendo cierto que “nadie tiene uñas suficientemente largas siquiera para dar pequeños arañazos a Londres”.

Ni uñas ni urnas, por lo que se ve.

Photo tagged as: reblog - Reblog from joludi
joludi:

Recursos.

Nos amenaza la extinción de los recursos naturales. Pero entre ellos, el primero que se va a acabar es la atención, que es uno de nuestros recursos psíquico de primer orden, y muy limitado. Cada vez consumimos más atención debido a la proliferación de medios digitales y fuentes de información. 
Haría falta que surgiesen ecologistas de la atención. Deberíamos preocuparnos de la sostenibilidad también en términos de información útil e información basura.

joludi:

Recursos.

Nos amenaza la extinción de los recursos naturales. Pero entre ellos, el primero que se va a acabar es la atención, que es uno de nuestros recursos psíquico de primer orden, y muy limitado. Cada vez consumimos más atención debido a la proliferación de medios digitales y fuentes de información.

Haría falta que surgiesen ecologistas de la atención. Deberíamos preocuparnos de la sostenibilidad también en términos de información útil e información basura.

Photo tagged as: reblog - Reblog from joludi
El hijo de una compañera abogada me contó, no hace mucho, que uno de sus más persistentes recuerdos de infancia era el de dormirse escuchando el sonido lejano de la máquina de escribir de su madre y despertarse, al día siguiente, oyendo como la máquina seguía sonando.

La imagen me pareció extremadamente tierna y que describía perfectamente el tremendo esfuerzo de esas abogadas madres por sacar adelante a sus hijos y su trabajo, dando a cada tarea el tiempo necesario y quitándoselo a ellas mismas.

Esta noche, que muchas abogadas concluyen sus recursos tras acostar a sus hijos, me ha venido esa imagen a la memoria y he pensado que es verdad, que cuando los niños duermen aún sacan el coraje las superabogadas.

Va por vosotras compañeras, sois lo mejor.

El hijo de una compañera abogada me contó, no hace mucho, que uno de sus más persistentes recuerdos de infancia era el de dormirse escuchando el sonido lejano de la máquina de escribir de su madre y despertarse, al día siguiente, oyendo como la máquina seguía sonando.

La imagen me pareció extremadamente tierna y que describía perfectamente el tremendo esfuerzo de esas abogadas madres por sacar adelante a sus hijos y su trabajo, dando a cada tarea el tiempo necesario y quitándoselo a ellas mismas.

Esta noche, que muchas abogadas concluyen sus recursos tras acostar a sus hijos, me ha venido esa imagen a la memoria y he pensado que es verdad, que cuando los niños duermen aún sacan el coraje las superabogadas.

Va por vosotras compañeras, sois lo mejor.

Photo tagged as: abogada hijos mujer trabajo

Cuando Churchill dijo que “Nunca tantos debieron tanto a tan pocos” profetizaba lo que les pasaría a los españoles con los bancos en 2014

Se me ha ocurrido mirando un aviso del banco

Quote tagged as: churchill bancos deuda crisis
joludi:

Ubicumque amici sunt.
Me preguntan ayer, mientras almorzamos, en qué lugar del mundo me gustaría vivir. Respondo con una frase al estilo de Ciceron: allí donde vivan mis amigos. Ubicumque amici sunt…
Puedes ser feliz prácticamente en cualquier lugar del globo, si tienes seres queridos cerca. Da lo mismo que sea Logroño, Bangalore, Nairobi o San Petersburgo. O un exoplaneta.
Lo importante no es el lugar del mundo en el que te encuentras tú, sino como se encuentra el mundo dentro de tí. 
Y eso, en buena medida, depende de quienes estén a tu lado. Ubicumque amici sunt.

joludi:

Ubicumque amici sunt.

Me preguntan ayer, mientras almorzamos, en qué lugar del mundo me gustaría vivir. Respondo con una frase al estilo de Ciceron: allí donde vivan mis amigos. Ubicumque amici sunt…

Puedes ser feliz prácticamente en cualquier lugar del globo, si tienes seres queridos cerca. Da lo mismo que sea Logroño, Bangalore, Nairobi o San Petersburgo. O un exoplaneta.

Lo importante no es el lugar del mundo en el que te encuentras tú, sino como se encuentra el mundo dentro de tí.

Y eso, en buena medida, depende de quienes estén a tu lado. Ubicumque amici sunt.

Photo tagged as: reblog - Reblog from jmyuste
joludi:

Polvo, tiempo, sueños y agonías.
Veo que en la portada de La Vanguardia hoy hablan de ajedrez. En titulares. Y eso, solo eso, me impulsa a leer. 
Compruebo decepcionado que el periodista se limita a comparar la situación política catalana con una peliaguda partida de ajedrez. ¡Acabáramos!
Curiosamente, también, en el interior, uno de los articulistas menciona, al hilo del proceso soberanista, un cuento sobre dos reyes que juegan al ajedrez mientras, sin que ellos lo sepan, sus ejércitos se enfrentan en sangrienta batalla. 
Los monarcas de ese cuento se enfrascan en su partida, sin tener conciencia de que el tablero sobre el que mueven las piezas y el campo de batalla en el que se desangran sus soldados son solo dos expresiones de un mismo destino inexorable y están misteriosamente conectadas la una con la otra. 
El periodista dice que esto es un cuento escocés, y se lo atribuye a un gran poeta nacional de Escocia, Edwin Morgan.
En realidad, no es así. No creo que el periodista conozca mucho al oscuro Morgan. O quizá sí, dada la actualidad de todo lo escocés. Pero, sin duda, el autor del artículo ha tenido la gran suerte de poder leer a Borges en su idioma original (quizá aprovechando que se cumple ahora su centenario). Y, ciertamente Borges cita esta historia de los dos reyes ajedrecistas en su obrita de 1955, a medias con Bioy, titulada  “Cuentos Breves y Extraordinarios”. Allí, Borges menciona como fuente de la historia una obra de Edwin Morgan (The Week-End Companion to Wales and Cornwall. Chester, 1929).
Pero esto es una broma típica del genio argentino. Nunca escribió el poeta Morgan nada que se parezca a The Week-End Companion, título más propio de una folleto de agencia de viajes que de un libro de poemas o cuentos, lo cual ya debería hacer sospechar al, presumo, sagaz periodista. Por añadidura, Edwin Morgan tenía solo 9 tiernos añitos en 1929, año que Borges menciona, para seguir con la broma, como fecha de publicación de la fementida obra del vate escocés.
Lo único que tenemos de cierto en todo esto es la vinculación de la historia de la partida entre prebostes, entendida como sombra platónica o eco ideal de una conflagración real, al folklore céltico. Pero no al escocés, lo siento mucho, sino al galés. 
Porque el cuento de los dos personajes poderosos absortos en el tablero mientras sus respectivos ejércitos combaten sin que ellos lo sepan, es una de las historias que forman parte del Mabinogion, recopilación de historias del folklore galés publicada por Lady Charlotte Guest en el siglo XIX. Es una narración que nos habla de una mítica partida entre el Rey Arturo y el príncipe Owain. 
Pero, ay, tampoco podemos decir que se trate de una partida de ajedrez, pues es bien sabido que dicho juego, aunque el recopilador de la historia lo ignorase, no llega realmente a Europa hasta muchos siglos más tarde de los tiempos artúricos, y a través de la expansión del Islam. Mas bien sería una partida del impronunciable juego galés de tablero, parecido a las damas, llamado gwyddbwyll. Lo que ocurre es que esta misma divertida palabra es la que se usa actualmente en lengua gaélica para referirse al juego-ciencia. Pero esto es cosa distinta.
La obra de Borges está plena de referencias al ajedrez. Esta que nos ocupa, sacada del Mabinogion o Mabnogion, y que al periodista de la Vanguardia le ha dado pie para su crónica política, es  solo una más entre muchas. 
Porque a Borges el ajedrez le fascinaba tanto como los espejos, los laberintos y los infinitos. 
Quizá porque en el fascinante juego intelectual que es el ajedrez, Borges no veía sino el  enigmático espejo de un mundo laberíntico e infinito.
Un mundo en el que tú y yo somos jugadores, y al mismo tiempo piezas. Trebejos que otro jugador más poderoso mueve sin que nosotros lo sepamos. 
Y quizá, piensa Borges, ese otro jugador, a su vez, es también juego en manos de otro jugador, y así sucesivamente. 
Este pensamiento, en el que resuena el saber gnóstico ancestral, está expresado genialmente en los dos sonetos que Borges dedicó al ajedrez, y que terminan con los versos admirables: 
 “Dios mueve al jugador y este la pieza /¿Qué dios detrás de Dios la trama empieza de polvo y tiempo y sueño y agonías?”

joludi:

Polvo, tiempo, sueños y agonías.

Veo que en la portada de La Vanguardia hoy hablan de ajedrez. En titulares. Y eso, solo eso, me impulsa a leer.

Compruebo decepcionado que el periodista se limita a comparar la situación política catalana con una peliaguda partida de ajedrez. ¡Acabáramos!

Curiosamente, también, en el interior, uno de los articulistas menciona, al hilo del proceso soberanista, un cuento sobre dos reyes que juegan al ajedrez mientras, sin que ellos lo sepan, sus ejércitos se enfrentan en sangrienta batalla. 

Los monarcas de ese cuento se enfrascan en su partida, sin tener conciencia de que el tablero sobre el que mueven las piezas y el campo de batalla en el que se desangran sus soldados son solo dos expresiones de un mismo destino inexorable y están misteriosamente conectadas la una con la otra. 

El periodista dice que esto es un cuento escocés, y se lo atribuye a un gran poeta nacional de Escocia, Edwin Morgan.

En realidad, no es así. No creo que el periodista conozca mucho al oscuro Morgan. O quizá sí, dada la actualidad de todo lo escocés. Pero, sin duda, el autor del artículo ha tenido la gran suerte de poder leer a Borges en su idioma original (quizá aprovechando que se cumple ahora su centenario). Y, ciertamente Borges cita esta historia de los dos reyes ajedrecistas en su obrita de 1955, a medias con Bioy, titulada  “Cuentos Breves y Extraordinarios”. Allí, Borges menciona como fuente de la historia una obra de Edwin Morgan (The Week-End Companion to Wales and Cornwall. Chester, 1929).

Pero esto es una broma típica del genio argentino. Nunca escribió el poeta Morgan nada que se parezca a The Week-End Companion, título más propio de una folleto de agencia de viajes que de un libro de poemas o cuentos, lo cual ya debería hacer sospechar al, presumo, sagaz periodista. Por añadidura, Edwin Morgan tenía solo 9 tiernos añitos en 1929, año que Borges menciona, para seguir con la broma, como fecha de publicación de la fementida obra del vate escocés.

Lo único que tenemos de cierto en todo esto es la vinculación de la historia de la partida entre prebostes, entendida como sombra platónica o eco ideal de una conflagración real, al folklore céltico. Pero no al escocés, lo siento mucho, sino al galés. 

Porque el cuento de los dos personajes poderosos absortos en el tablero mientras sus respectivos ejércitos combaten sin que ellos lo sepan, es una de las historias que forman parte del Mabinogion, recopilación de historias del folklore galés publicada por Lady Charlotte Guest en el siglo XIX. Es una narración que nos habla de una mítica partida entre el Rey Arturo y el príncipe Owain. 

Pero, ay, tampoco podemos decir que se trate de una partida de ajedrez, pues es bien sabido que dicho juego, aunque el recopilador de la historia lo ignorase, no llega realmente a Europa hasta muchos siglos más tarde de los tiempos artúricos, y a través de la expansión del Islam. Mas bien sería una partida del impronunciable juego galés de tablero, parecido a las damas, llamado gwyddbwyll. Lo que ocurre es que esta misma divertida palabra es la que se usa actualmente en lengua gaélica para referirse al juego-ciencia. Pero esto es cosa distinta.

La obra de Borges está plena de referencias al ajedrez. Esta que nos ocupa, sacada del Mabinogion o Mabnogion, y que al periodista de la Vanguardia le ha dado pie para su crónica política, es  solo una más entre muchas.

Porque a Borges el ajedrez le fascinaba tanto como los espejos, los laberintos y los infinitos. 

Quizá porque en el fascinante juego intelectual que es el ajedrez, Borges no veía sino el  enigmático espejo de un mundo laberíntico e infinito.

Un mundo en el que tú y yo somos jugadores, y al mismo tiempo piezas. Trebejos que otro jugador más poderoso mueve sin que nosotros lo sepamos.

Y quizá, piensa Borges, ese otro jugador, a su vez, es también juego en manos de otro jugador, y así sucesivamente.

Este pensamiento, en el que resuena el saber gnóstico ancestral, está expresado genialmente en los dos sonetos que Borges dedicó al ajedrez, y que terminan con los versos admirables: 

 “Dios mueve al jugador y este la pieza /¿Qué dios detrás de Dios la trama empieza de polvo y tiempo y sueño y agonías?”

Photo tagged as: reblog - Reblog from joludi

nevver:

The classics, Marco Battaglini

(Fuente: marcobattaglini.com)

Video tagged as: reblog - Reblog from marilink

The audience appeared to serve little purpose other than as a background image for the cameras

@PrivacySurgeon sobre el evento de Google. Vía @NTAbogados

Quote tagged as:

…Me muero, Josefa… Muy seguramente el Rey me otorgará el título nobiliario que le he pedido…Pero no te olvides de cobrar mis sueldos…Mira, cómprate un billete de lotería de ésas cuyos números salen marcados en las ranas y los peces…

No ha venido nadie ¿No es cierto?

Entiérrame con mi crucifijo de plata, que él me hará compañía… Ah, y con mis patas de palo… Dile a mis hijos que morí como un buen vasco, armado y defendiendo la integridad de España y del Imperio… Gracias por todo lo que me has dado, mujer…. Ah pero te ruego que no me traigas plañideras a que giman y den alaridos sobre mi cadáver…; no lo podría soportar….

¡Fuego!, ¡Fuego…!”

Últimas palabras de Blas de Lezo y Olavarrieta según el texto de Pablo Victoria.

Quote tagged as: blas_de_lezo ltimas_palabras agon_a

-Yo no puedo hacer nada, sólo cumplo órdenes: me mandaron a deciros que estáis desahuciados

-¿Quiere decir que me echan de mi tierra?

-No hay por qué enfadarse conmigo, yo no tengo la culpa.

-¿Y quién la tiene?

-Ya sabes que el dueño de la tierra es la compañía Shawnee Land

-¿Y quien es la compañía Shawnee Land?

-No es nadie, es una compañía.

-Pero tienen a un presidente… Tendrán a alguien que sepa para qué sirve un rifle ¿verdad?

-Pero hijo, ellos no tienen la culpa, el banco les dice lo que tienen que hacer…

-Muy bien ¿dónde está el banco?

-En Tulsa pero no vas a resolver nada, allí sólo está el apoderado, y el pobre sólo trata de cumplir las órdenes de Nueva York.

-¿Entonces a quién matamos?

-La verdad, no lo sé. Si lo supiera te lo diría, yo no sé quién es el culpable.

Las uvas de la ira (John Steinbeck)

Quote tagged as: uvas_de_la_ira steinbeck desahucios bancos crisis

Hormigones armados hasta los dientes

Gonzalo Escarpa

Quote tagged as: crisis burbuja inmobiliaria

Page1of158 next page ›