El blog de Joseph Webley-Fosbery

Ago 10

joludi:

Podiolu.

Leo en un periódico diversos detalles sobre el “caso Pujol”. El periodista señala la extrañeza general por el hecho de que el prohombre catalán haya abierto, sin previo aviso, y quizá sin necesidad, el cráter de un enorme volcán.
Yo estoy en desacuerdo. No en el tema de la erupción, sino en el calificativo de “enorme”.
Porque pujol es un diminutivo. Y es precisamente un diminutivo de volcán. O más bien de cerro volcánico, de esos a los que en catalán llaman “puig” y que no son sino caprichos orográficos, con forma de cono truncado o meseta, creados por la escoria acumulada de antiguos volcanes. Volcanes apagados como los que abundan por ejemplo en la zona de Olot, famosa tanto por sus chorizos y salchichones como por su subrepticia actividad tectónica. 
A los puig, los franceses llaman puy, como sabemos bien aquellos a los que nos gusta el ciclismo y tenemos en la memoria para siempre las hazañas de Merckx, Poulidor o Anquetil en el legendario Puy de Dôme. 
En ambos casos, puig y puy, al igual que en el castellano pueyo, el origen es el latín “podium”, que significa esencialmente balcón y que quizá proviene del griego pois, pie, tal vez porque un balcón es algo que se extiende hacia adelante como un pie o bien porque alguna forma de balcón o mirador parece estar sujeta por uno o varios pies (pensemos en nuestra palabra trípode). De podium es de dónde viene podiolu, la palabra del latín vulgar que da origen al catalán pujol.
O sea, que nada de gran volcán. Más bien volcán apagado, mesetilla, balconcito de nada, cono truncado, muntanyeta…insignificante montoncito de escoria, en suma. Al menos, filológicamente hablando.

joludi:

Podiolu.

Leo en un periódico diversos detalles sobre el “caso Pujol”. El periodista señala la extrañeza general por el hecho de que el prohombre catalán haya abierto, sin previo aviso, y quizá sin necesidad, el cráter de un enorme volcán.

Yo estoy en desacuerdo. No en el tema de la erupción, sino en el calificativo de “enorme”.

Porque pujol es un diminutivo. Y es precisamente un diminutivo de volcán. O más bien de cerro volcánico, de esos a los que en catalán llaman “puig” y que no son sino caprichos orográficos, con forma de cono truncado o meseta, creados por la escoria acumulada de antiguos volcanes. Volcanes apagados como los que abundan por ejemplo en la zona de Olot, famosa tanto por sus chorizos y salchichones como por su subrepticia actividad tectónica. 

A los puig, los franceses llaman puy, como sabemos bien aquellos a los que nos gusta el ciclismo y tenemos en la memoria para siempre las hazañas de Merckx, Poulidor o Anquetil en el legendario Puy de Dôme. 

En ambos casos, puig y puy, al igual que en el castellano pueyo, el origen es el latín “podium”, que significa esencialmente balcón y que quizá proviene del griego pois, pie, tal vez porque un balcón es algo que se extiende hacia adelante como un pie o bien porque alguna forma de balcón o mirador parece estar sujeta por uno o varios pies (pensemos en nuestra palabra trípode). De podium es de dónde viene podiolu, la palabra del latín vulgar que da origen al catalán pujol.

O sea, que nada de gran volcán. Más bien volcán apagado, mesetilla, balconcito de nada, cono truncado, muntanyeta…insignificante montoncito de escoria, en suma. Al menos, filológicamente hablando.

Ago 09

[video]

joludi:

Diferencia.
Cuando, al exponer una idea, digan de tí que eres un tipo inteligente, lo dirán porque están de acuerdo con lo que dices. Si no lo estuvieran, no dirían que eres inteligente. Dirían simplemente que eres un tipo petulante.

joludi:

Diferencia.

Cuando, al exponer una idea, digan de tí que eres un tipo inteligente, lo dirán porque están de acuerdo con lo que dices. Si no lo estuvieran, no dirían que eres inteligente. Dirían simplemente que eres un tipo petulante.

Ago 08

“El poema resta ruido al mundo, como el escultor retira material e introduce vacío en el bloque de mármol” — Ángel Cerviño (¿Por qué hay poemas y no más bien nada?)

69car:

Packing for a Night!!

69car:

Packing for a Night!!

Ago 07

“Lo difícil es que cuando te oigan tocar digan: ese es fulano. Dar tu sello personal. El resto es trabajo.” — Cayetano (tocaor de guitarra)

Ago 06

“¡Ay mísero de mí! ¡Ay infelice!
Apurar, cielos, pretendo
ya que me tratáis así,
qué delito cometí
contra vosotros naciendo;
aunque si nací, ya entiendo
qué delito he cometido.
Bastante causa ha tenido
vuestra justicia y rigor;
pues el delito mayor
del hombre es haber nacido.
Sólo quisiera saber,
para apurar mis desvelos
(dejando a una parte, cielos,
el delito de nacer),
qué más os pude ofender,
para castigarme más.
¿No nacieron los demás?
Pues si los demás nacieron,
¿qué privilegios tuvieron
que yo no gocé jamás?
Nace el ave, y con las galas
que le dan belleza suma,
apenas es flor de pluma,
o ramillete con alas
cuando las etéreas salas
corta con velocidad,
negándose a la piedad
del nido que deja en calma:
¿y teniendo yo más alma,
tengo menos libertad?
Nace el bruto, y con la piel
que dibujan manchas bellas,
apenas signo es de estrellas,
gracias al docto pincel,
cuando, atrevido y crüel,
la humana necesidad
le enseña a tener crueldad,
monstruo de su laberinto:
¿y yo con mejor distinto
tengo menos libertad?
Nace el pez, que no respira,
aborto de ovas y lamas,
y apenas bajel de escamas
sobre las ondas se mira,
cuando a todas partes gira,
midiendo la inmensidad
de tanta capacidad
como le da el centro frío:
¿y yo con más albedrío
tengo menos libertad?
Nace el arroyo, culebra
que entre flores se desata,
y apenas, sierpe de plata,
entre las flores se quiebra,
cuando músico celebra
de las flores la piedad
que le dan la majestad,
el campo abierto a su ida:
¿y teniendo yo más vida
tengo menos libertad?
En llegando a esta pasión
un volcán, un Etna hecho,
quisiera sacar del pecho
pedazos del corazón.
¿Qué ley, justicia o razón
negar a los hombres sabe
privilegio tan süave,
excepción tan principal,
que Dios le ha dado a un cristal,
a un pez, a un bruto y a un ave” — Calderón de la Barca. “La vida es sueño”

Es verdad. Pues reprimamos
esta fiera condicion,
esta furia, esta ambicion,
por si alguna ve soñamos:
Y sí haremos, pues estamos
en mundo tan singular,
que el vivir sólo es soñar;
y la experiencia me enseña
que el hombre que vive, sueña
lo que es, hasta dispertar.
Sueña el Rey que es rey

Sueña el rey que es rey, y vive
con este engaño mandando,
disponiendo y gobernando;
y este aplauso, que recibe
prestado, en el viento escribe,
y en cenizas le convierte
la muerte, ¡desdicha fuerte!
¿Que hay quien intente reinar,
viendo que ha de despertar
en el sueño de la muerte?

Sueña el rico en su riqueza,
que más cuidados le ofrece;
sueña el pobre que padece
su miseria y su pobreza;
sueña el que á medrar empieza,
sueña el que afana y pretende,
sueña el que agravia y ofende,
y en el mundo, en conclusión,
todos sueñan lo que son,
aunque ninguno lo entiende.

Yo sueño que estoy aquí
destas prisiones cargado,
y soñé que en otro estado
más lisonjero me ví.
¿Qué es la vida? Un frenesí.
¿Qué es la vida? Una ilusión,
una sombra, una ficción,
y el mayor bien es pequeño:
que toda la vida es sueño,
y los sueños, sueños son.

” —

Fragmento de La vida es sueño

P. Calderón de la Barca

(via jmyuste)

Jul 30

joludi:

Libro caca.

Hablan en los periódicos de las tristes hazañas de Boko Haram. Y aprovechan para decir que el extraño nombre de esta organización significa en hausa, la lengua que hablan algunas decenas de millones de habitantes de Africa occidental, algo así como “la educación no islámica es pecado”. 
Esto es solo aproximadamente así. Y demostraré además que no es una expresión tan exótica.
Boko es el término hausa que se usaba, sí, despectivamente, para referirse a los materiales educativos traídos a Nigeria desde Europa por los ocupantes coloniales. Materiales o procedimientos a los que con ese término se quería tildar de fraude o engaño. Curiosamente, boko, que evoca también el inglés book, aunque no sea esa su etimología real,  pese a las apariencias, es una palabra que ha sido tomada en préstamo por los angloparlantes, en la forma de la conocida palabra inglesa bogus, fraude, fraudulento. Bogus es una palabra que a menudo se usa para calificar email engañosos, como por ejemplo, y ya es curioso, los famosos emails del timo del “nigeriano”, que son justamente el paradigma del bogus email. Osea, que estamos ante una cierta forma de justicia lingüística, porque el término boko retorna, mira por donde, en la forma de bogus, justamente a donde nació…
En cuanto a Haram, es también un vocablo sumamente interesante. Su origen remoto es el mismo que el del sánscrito “Hari”, que es uno de los muchos nombres o atributos del dios Vishnu, y que significa literalmente “el que recoge”, “el que retira”, y se refiere al hecho de que es Vishnu quien retira los pecados de los hombres o remueve la ilusión engañosa de la percepción que tenemos del mundo, es decir, la samsara. O ambas cosas. El hecho es que Hare, “el que remueve”, pasa a ser en el mundo indostánico un calificativo de todo lo numinoso, de todo lo divino. 
Y el término hari o hare (como en Hare Krishna) viaja muy lejos, desde la India o Irán hasta el Creciente Fértil. Llega “hare" por ejemplo hasta el mundo semítico, que importa la palabra en la forma del término hebreo herem que, además, sufre al ser importado una llamativa evolución semántica, de esas que a mí me gustan por lo significativo: el herem hebreo ya no es meramente lo sagrado, como el hare sánscrito, sino más bien lo que, por razones sagradas o religiosas, resulta prohibido o vedado, en suma, lo que es tabú. 
Una cosa, un acto, o una persona que resulta pecaminosa, es declarada entre los judíos “herem”, o “cherem”. Un caso famoso de persona cherem fue Spinoza, a quien proscribieron los rabinos de Amsterdam por su profesión de panteismo naturalista. Otro caso notorio de “cherem” fue el de León Trotsky, declarado proscrito por parte de los rabíes de la sinagoga de Odesa. A Zinoviev también le endosaron el nefando epíteto.
Paralelo a este sentido hebreo de proscripción o veto, y con idéntica etimología, tenemos también el árabe haram o harram, que es por cierto el antecesor (vía “muharram”) de nuestra palabra “marrano”, en la acepción usada en tiempos de la Inquisición para referirse a los conversos o falsos conversos. 
A su vez, haram, en una nueva vuelta de tuerca semántica, acaba produciendo entre los árabes  el sustantivo harem, o harén, pues un serrallo es, ciertamente, un lugar sumamente sagrado, al que está prohibido acceder. A no ser que seas el dueño del harem, claro está.
En fin, todo este rollo me lo he marcado porque me divertía mostrar que boko haram no es una expresión tan exótica. Y es que en el mundo del lenguaje casi nada es exótico. Todo acaba siendo familiar cuando empiezas a escarbar en las palabras.
Hemos visto que no nos es demasiado ajena la palabra boko, en la forma inglesa de bogus. Y tampoco lo es, ni mucho menos, haram, término casi universal para referirse a lo que es sagrado inicialmente, y que después deviene en prohibido (lo cual, obviamente, da mucho que pensar, pues sugiere que la sacralización no es sino un método estupendamente práctico que el hombre utiliza históricamente para prohibir cosas y restringir libertades del prójimo).
Y en cuanto al sentido preciso de la dichosa expresión “boko haram” yo creo que a la luz de todo lo que he indicado, podríamos traducirla no tanto como “la educación occidental es pecado”, sino más bien, y de una forma mucho más exacta, sucinta y expresiva como: libro caca. 
Boko Haram. Una triste forma de pensar y actuar que por supuesto no es privativa de los hausa, ni muchísimo menos…Nuestra propia historia es una historia tejida a partir de incontables sucesiones de bibliocaustos e inquisiciones, ya lo creo. Libro caca.

joludi:

Libro caca.

Hablan en los periódicos de las tristes hazañas de Boko Haram. Y aprovechan para decir que el extraño nombre de esta organización significa en hausa, la lengua que hablan algunas decenas de millones de habitantes de Africa occidental, algo así como “la educación no islámica es pecado”. 

Esto es solo aproximadamente así. Y demostraré además que no es una expresión tan exótica.

Boko es el término hausa que se usaba, sí, despectivamente, para referirse a los materiales educativos traídos a Nigeria desde Europa por los ocupantes coloniales. Materiales o procedimientos a los que con ese término se quería tildar de fraude o engaño. Curiosamente, boko, que evoca también el inglés book, aunque no sea esa su etimología real,  pese a las apariencias, es una palabra que ha sido tomada en préstamo por los angloparlantes, en la forma de la conocida palabra inglesa bogus, fraude, fraudulento. Bogus es una palabra que a menudo se usa para calificar email engañosos, como por ejemplo, y ya es curioso, los famosos emails del timo del “nigeriano”, que son justamente el paradigma del bogus email. Osea, que estamos ante una cierta forma de justicia lingüística, porque el término boko retorna, mira por donde, en la forma de bogus, justamente a donde nació…

En cuanto a Haram, es también un vocablo sumamente interesante. Su origen remoto es el mismo que el del sánscrito “Hari”, que es uno de los muchos nombres o atributos del dios Vishnu, y que significa literalmente “el que recoge”, “el que retira”, y se refiere al hecho de que es Vishnu quien retira los pecados de los hombres o remueve la ilusión engañosa de la percepción que tenemos del mundo, es decir, la samsara. O ambas cosas. El hecho es que Hare, “el que remueve”, pasa a ser en el mundo indostánico un calificativo de todo lo numinoso, de todo lo divino. 

Y el término hari o hare (como en Hare Krishna) viaja muy lejos, desde la India o Irán hasta el Creciente Fértil. Llega “hare" por ejemplo hasta el mundo semítico, que importa la palabra en la forma del término hebreo herem que, además, sufre al ser importado una llamativa evolución semántica, de esas que a mí me gustan por lo significativo: el herem hebreo ya no es meramente lo sagrado, como el hare sánscrito, sino más bien lo que, por razones sagradas o religiosas, resulta prohibido o vedado, en suma, lo que es tabú. 

Una cosa, un acto, o una persona que resulta pecaminosa, es declarada entre los judíos “herem”, o “cherem”. Un caso famoso de persona cherem fue Spinoza, a quien proscribieron los rabinos de Amsterdam por su profesión de panteismo naturalista. Otro caso notorio de “cherem” fue el de León Trotsky, declarado proscrito por parte de los rabíes de la sinagoga de Odesa. A Zinoviev también le endosaron el nefando epíteto.

Paralelo a este sentido hebreo de proscripción o veto, y con idéntica etimología, tenemos también el árabe haram o harram, que es por cierto el antecesor (vía “muharram”) de nuestra palabra “marrano”, en la acepción usada en tiempos de la Inquisición para referirse a los conversos o falsos conversos.

A su vez, haram, en una nueva vuelta de tuerca semántica, acaba produciendo entre los árabes  el sustantivo harem, o harén, pues un serrallo es, ciertamente, un lugar sumamente sagrado, al que está prohibido acceder. A no ser que seas el dueño del harem, claro está.

En fin, todo este rollo me lo he marcado porque me divertía mostrar que boko haram no es una expresión tan exótica. Y es que en el mundo del lenguaje casi nada es exótico. Todo acaba siendo familiar cuando empiezas a escarbar en las palabras.

Hemos visto que no nos es demasiado ajena la palabra boko, en la forma inglesa de bogus. Y tampoco lo es, ni mucho menos, haram, término casi universal para referirse a lo que es sagrado inicialmente, y que después deviene en prohibido (lo cual, obviamente, da mucho que pensar, pues sugiere que la sacralización no es sino un método estupendamente práctico que el hombre utiliza históricamente para prohibir cosas y restringir libertades del prójimo).

Y en cuanto al sentido preciso de la dichosa expresión “boko haram” yo creo que a la luz de todo lo que he indicado, podríamos traducirla no tanto como “la educación occidental es pecado”, sino más bien, y de una forma mucho más exacta, sucinta y expresiva como: libro caca. 

Boko Haram. Una triste forma de pensar y actuar que por supuesto no es privativa de los hausa, ni muchísimo menos…Nuestra propia historia es una historia tejida a partir de incontables sucesiones de bibliocaustos e inquisiciones, ya lo creo. Libro caca.

Jul 20

“La libertad de expresión y el derecho de reunión y manifestación, íntimamente vinculados como cauces de la democracia participativa, gozan de una posición preferente en el orden constitucional, por lo que han de ser objeto de una especial protección y necesitan “de un amplio espacio exento de coacción, lo suficientemente generoso como para que pueda desenvolverse sin angostura; esto es, sin timidez ni temor” (STc 110/2000, Fj 5) […] Cuando los cauces de expresión y de acceso al espacio público se encuentran controlados por medios de comunicación privados, cuando sectores de la sociedad tienen una gran dificultad para hacerse oír para intervenir en el debate político y social, resulta obligado admitir cierto exceso en el ejercicio de las libertades de expresión o manifestación si se quiere dotar de un mínimo de eficacia a la protesta y a la crítica, como mecanismos de imprescindible contrapeso en una democracia que se sustenta sobre el pluralismo, valor esencial, y que promueve la libre igualdad de personas y grupos para que los derechos sean reales y efectivos, como enuncia la Constitución en su título preliminar.” — Sentencia de 7 de julio de la Audiencia Nacional sobre el asunto de las manifestaciones en torno al Parlament de Catalunya

We suffer from a hallucination, from a false and distorted sensation of our own existence as living organisms. Most of us have the sensation that “I myself” is a separate center of feeling and action, living inside and bounded by the physical body — a center which “confronts” an “external” world of people and things, making contact through the senses with a universe both alien and strange. Everyday figures of speech reflect this illusion. “I came into this world.” “You must face reality.” “The conquest of nature.”

This feeling of being lonely and very temporary visitors in the universe is in flat contradiction to everything known about man (and all other living organisms) in the sciences. We do not “come into” this world; we come out of it, as leaves from a tree. As the ocean “waves,” the universe “peoples.” Every individual is an expression of the whole realm of nature, a unique action of the total universe. This fact is rarely, if ever, experienced by most individuals. Even those who know it to be true in theory do not sense or feel it, but continue to be aware of themselves as isolated “egos” inside bags of skin.

” — Alan Watts (via scu)

(vía marilink)

joludi:

The Happiness Valley
De acuerdo con una reciente normativa, hasta los niños más pequeños, cuando van por el parque con su minúscula bicicleta de ruedines, deben usar casco. Si no lo hacen, sus padres se exponen  a una multa de nada menos que 200 euros. 
Esto es otro pintoresco ejemplo de cómo consentimos que los gobiernos nos sobreprotejan y nos expolien a la vez. Aceptamos que nos dirijan y controlen la vida hasta límites que rayan en lo ridículo. Y aceptamos que además nos despojen por ello. 
El tema este del casco en la bicicleta con ruedines tiene además algo de simbólico. Cuando un niño se sube a una bicicleta por primera vez, se produce su mágico encuentro con la libertad. Poco tiempo antes, iba en un cochecito, amarrado. Pero ahora va solo. Puede girar a izquierda y derecha. Dirigirse a donde quiera. Hasta tocar el timbre. Es su primera intuición de que su vida puede estar en sus manos, y no en la de los demás. Tal vez por eso, con los primeros pasos sobre la bici, iniciamos un idilio que dura muchos años. 
Pero ahora, le calzamos a la criatura un casco. Para empezar. Para que vaya comprendiendo de qué va el asunto. 
Hemos creado un sistema de poder que nos exprime, pero eso sí, lo hace vigilándonos noche y día. Y velando hipócritamente por nuestra seguridad y hasta nuestra felicidad, pese a que, por ejemplo, no tiene escrúpulos en financiarse con la lucrativa y mortífera industria del tabaco (7 mil millones de euros vale hoy la marca Winston, acabo de leer, en plena época de las falaces campañas anti-nicotina, lo que resulta sumamente significativo ). 
Felices y seguros a la fuerza nos quieren hacer, como en aquel hilarante episodio de Monty Python, The Happiness Valley, en el que vemos cómo en el país de los hombres seguros y jocosos a la fuerza, juzgan a un pobre ciudadano por el delito de no haber sido feliz durante 5 minutos. El juez, partiéndose de risa, como el resto de los asistentes al juicio, le condena a ser colgado en la horca, por lo menos hasta que se anime un poco…

joludi:

The Happiness Valley

De acuerdo con una reciente normativa, hasta los niños más pequeños, cuando van por el parque con su minúscula bicicleta de ruedines, deben usar casco. Si no lo hacen, sus padres se exponen  a una multa de nada menos que 200 euros.

Esto es otro pintoresco ejemplo de cómo consentimos que los gobiernos nos sobreprotejan y nos expolien a la vez. Aceptamos que nos dirijan y controlen la vida hasta límites que rayan en lo ridículo. Y aceptamos que además nos despojen por ello. 

El tema este del casco en la bicicleta con ruedines tiene además algo de simbólico. Cuando un niño se sube a una bicicleta por primera vez, se produce su mágico encuentro con la libertad. Poco tiempo antes, iba en un cochecito, amarrado. Pero ahora va solo. Puede girar a izquierda y derecha. Dirigirse a donde quiera. Hasta tocar el timbre. Es su primera intuición de que su vida puede estar en sus manos, y no en la de los demás. Tal vez por eso, con los primeros pasos sobre la bici, iniciamos un idilio que dura muchos años. 

Pero ahora, le calzamos a la criatura un casco. Para empezar. Para que vaya comprendiendo de qué va el asunto. 

Hemos creado un sistema de poder que nos exprime, pero eso sí, lo hace vigilándonos noche y día. Y velando hipócritamente por nuestra seguridad y hasta nuestra felicidad, pese a que, por ejemplo, no tiene escrúpulos en financiarse con la lucrativa y mortífera industria del tabaco (7 mil millones de euros vale hoy la marca Winston, acabo de leer, en plena época de las falaces campañas anti-nicotina, lo que resulta sumamente significativo ). 

Felices y seguros a la fuerza nos quieren hacer, como en aquel hilarante episodio de Monty Python, The Happiness Valley, en el que vemos cómo en el país de los hombres seguros y jocosos a la fuerza, juzgan a un pobre ciudadano por el delito de no haber sido feliz durante 5 minutos. El juez, partiéndose de risa, como el resto de los asistentes al juicio, le condena a ser colgado en la horca, por lo menos hasta que se anime un poco…

joludi:

Tafois kekoniamenois.

Ahora se lleva mucho la camisa blanca entre los que aspiran al poder. Sánchez y Madina han hecho toda su campaña casi sin quitársela. 
Es una moda que inauguró Obama, evocando las célebres camisas blancas de los Kennedy, quienes a menudo se despojaban de la chaqueta para dar mucha imagen de energía y proactividad. 
Obama ha sabido explotar muy bien esa iconografía consagrada de la camisa blanca kennediana, con esas mangas tan descuidadamente recogidas (muy importante). 
Luego ha venido Matteo Renzi, imitando el estilo camiseril de Obama. Con gran éxito de público y crítica.
Y ahora se visten de camisa blanca estos candidatos de hipotética izquierda que reconocen sin pudor ver en el condottiero italiano un perfecto modelo a seguir. Y en Obama, claro está.
Camisa blanca. Librea de meeting. Uniforme de rottamatore. Seña de identidad de político de nueva generación y de presunta vocación progresista. 
La cosa tiene una explicación. Llevar estas camisas blancas mal remangadas y sin corbata transmite un claro mensaje subliminal (sub-limen, por debajo del límite, debajo del nivel de la conciencia). A saber: ojo, votante, esta camisa te indica que yo llevo normalmente traje y corbata, es decir, no soy un perroflauta o un friki; soy del sistema, no te vayas a creer; lo que pasa es que, una cosa no quita la otra, también me mola el buen rollito de izquierdas; soy un tío majo y currante, de verdad…pero soy una persona de orden, en última instancia. Te puedes fiar de mí. Si quiero me pongo la chaqueta y la corbata y ya está…
Es eso, básicamente. La potente semiótica de la camisa blanca remangada. Una camisa blanca que adicionalmente transmite una idea de la impecable limpieza moral en el candidato, algo muy necesario en estos tiempos. Pero esto último es un truco muy viejo. Ya lo usaban los romanos, que vestían con togas completamente blanqueadas con tiza (candidae togae) a los que se debatían en el cursus honoris en busca de algún puesto. No se si va a colar. Y además, a mí me recuerda, no se por qué, aquello tan expresivo que alguien mas autorizado que yo dedicó a los escribas y fariseos de su tiempo. Me refiero a eso de de τάφοις κεκονιαμένοις, es decir sepulcros blanqueados, tal vez bellos por fuera pero llenos, por dentro, de huesos y restos del pasado…

joludi:

Tafois kekoniamenois.

Ahora se lleva mucho la camisa blanca entre los que aspiran al poder. Sánchez y Madina han hecho toda su campaña casi sin quitársela.

Es una moda que inauguró Obama, evocando las célebres camisas blancas de los Kennedy, quienes a menudo se despojaban de la chaqueta para dar mucha imagen de energía y proactividad. 

Obama ha sabido explotar muy bien esa iconografía consagrada de la camisa blanca kennediana, con esas mangas tan descuidadamente recogidas (muy importante). 

Luego ha venido Matteo Renzi, imitando el estilo camiseril de Obama. Con gran éxito de público y crítica.

Y ahora se visten de camisa blanca estos candidatos de hipotética izquierda que reconocen sin pudor ver en el condottiero italiano un perfecto modelo a seguir. Y en Obama, claro está.

Camisa blanca. Librea de meeting. Uniforme de rottamatore. Seña de identidad de político de nueva generación y de presunta vocación progresista. 

La cosa tiene una explicación. Llevar estas camisas blancas mal remangadas y sin corbata transmite un claro mensaje subliminal (sub-limen, por debajo del límite, debajo del nivel de la conciencia). A saber: ojo, votante, esta camisa te indica que yo llevo normalmente traje y corbata, es decir, no soy un perroflauta o un friki; soy del sistema, no te vayas a creer; lo que pasa es que, una cosa no quita la otra, también me mola el buen rollito de izquierdas; soy un tío majo y currante, de verdad…pero soy una persona de orden, en última instancia. Te puedes fiar de mí. Si quiero me pongo la chaqueta y la corbata y ya está…

Es eso, básicamente. La potente semiótica de la camisa blanca remangada. Una camisa blanca que adicionalmente transmite una idea de la impecable limpieza moral en el candidato, algo muy necesario en estos tiempos. Pero esto último es un truco muy viejo. Ya lo usaban los romanos, que vestían con togas completamente blanqueadas con tiza (candidae togae) a los que se debatían en el cursus honoris en busca de algún puesto. No se si va a colar. Y además, a mí me recuerda, no se por qué, aquello tan expresivo que alguien mas autorizado que yo dedicó a los escribas y fariseos de su tiempo. Me refiero a eso de de τάφοις κεκονιαμένοις, es decir sepulcros blanqueados, tal vez bellos por fuera pero llenos, por dentro, de huesos y restos del pasado…

Jul 19

Justicia para Todos

Justicia para Todos

Jul 18

Podemos y alguna leyenda urbana -

infolibre.es

Los estudios postelectorales concluyen algo incontestable: Podemos goza de un grado de simpatía extraordinario y cimentado tanto en sus propios méritos como en la antipatía suscitada por los demás partidos.

El llamado efecto bandwagon o de arrastre (subirse al carro del triunfador) hace que un 4,7% de electores digan al CIS que votaron a Podemos aunque en realidad no lo hicieron, del mismo modo que un montón de gente que se abstuvo dice ahora que acudió a votar.