El blog de Joseph Webley-Fosbery

Ago 17

“Los granos germinados de cebada y espelta se trituran en un mortero, y con su harina, se fabrican panes de cerveza, que una vez horneados se dejan algo húmedos en su interior y una vez fríos, se trocean introduciéndolos en jarras con agua y azúcar. Después, se le añade la levadura y cuando termina la fermentación, se trasiega en una cuba, diluyéndose y tamizándose varias veces estrujando la masa y guardándose el líquido final en ánforas y almacenándose en cuevas frescas”.

Papiro de Zózime. Médico de Panópolis. Egipto.

“Los granos germinados de cebada y espelta se trituran en un mortero, y con su harina, se fabrican panes de cerveza, que una vez horneados se dejan algo húmedos en su interior y una vez fríos, se trocean introduciéndolos en jarras con agua y azúcar. Después, se le añade la levadura y cuando termina la fermentación, se trasiega en una cuba, diluyéndose y tamizándose varias veces estrujando la masa y guardándose el líquido final en ánforas y almacenándose en cuevas frescas”.

Papiro de Zózime. Médico de Panópolis. Egipto.

joludi:

Felicidad
La felicidad exige no tener ambiciones. Quien las tiene no es feliz hasta que las materializa.
La felicidad exige no tener deseos. Quien los tiene no es feliz hasta estar saciado.
La felicidad exige no tener pasiones, ni sueños, ni esperanzas…Ni nada.
Y sobre todo, la felicidad exige no estar empeñado en buscarla. Porque tan pronto como se busca, se difumina. Y tan pronto como se cree haber alcanzado, se desvanece.
Mejor olvidarse de la felicidad. Y conformarse con la vida.

joludi:

Felicidad

La felicidad exige no tener ambiciones. Quien las tiene no es feliz hasta que las materializa.

La felicidad exige no tener deseos. Quien los tiene no es feliz hasta estar saciado.

La felicidad exige no tener pasiones, ni sueños, ni esperanzas…Ni nada.

Y sobre todo, la felicidad exige no estar empeñado en buscarla. Porque tan pronto como se busca, se difumina. Y tan pronto como se cree haber alcanzado, se desvanece.

Mejor olvidarse de la felicidad. Y conformarse con la vida.

Ago 16

“El Visir dijo: ¿Qué pensáis de este testamento que vuestro padre esta haciendo para la ciudadana Ineksenedyem, su segunda esposa?. Ellos dijeron: Hemos oído lo que nuestro padre esta haciendo. Y respecto a lo que esta haciendo, ¿quien puede cuestionarle (argumentar en su contra)?. Su propiedad le pertenece a él; le sea permitido dársela a quien quiera que él desee.
El visir dijo: Incluso si no fuera su esposa, si no una siria o nubia a quien amara y a quien dio su propiedad, ¿quién podría anular lo que él hizo?.” — PAPIRO TURIN 2021 (Testamento de Amonjau a favor de su segunda esposa), Reino Nuevo, Egipto. 1500-1000 AC.

Ago 14

“«El último derecho que mencionaremos se refiere a la libertad de prensa. Su importancia consiste junto al avance de la verdad, la ciencia y la moralidad y las artes en general, en la difusión de abundantes opiniones sobre la administración del gobierno, la fácil comunicación de pensamiento entre los sujetos, y la consecuente promoción de la unión entre ellos, además de la intimidación y avergonzamiento de funcionarios tiránicos, tendente a conseguir una más honorable y justa administración de los asuntos»” — Llamamiento que el primer Congreso Continental dirigió a los habitantes de la ciudad de Quebec el 26 de octubre de 1774

Ago 13

Hoy el fotógrafo del diario “La Verdad” ha tenido la ocurrencia de llevarme hasta la escollera del faro de Navidad para hacerme unas fotos en “los bloques”. No he podido resistirme a cazarlo yo a él mientras ajustaba la exposición y velocidad de obturación de su cámara. #photographer #cartagenadelevante #cartagena #Es #bloquesHoy el fotógrafo del diario “La Verdad” ha tenido la ocurrencia de llevarme hasta la escollera del faro de Navidad para hacerme unas fotos en “los bloques”. No he podido resistirme a cazarlo yo a él mientras ajustaba la exposición y velocidad de obturación de su cámara.

#photographer #cartagenadelevante #cartagena #Es #bloques

¿Quién es el propietario del selfie del mono?
Jonathan Smith, vice.com
Autorretrato realizado por un macaco. Foto vía WikimediaLos monos son célebres por su largo historial de travesuras. Jorge el Curioso, Bonzo, el mono nazi de En busca del arca perdida y, más recientemente, el macaco negro con cresta de…

Curioso: El mono fotógrafo ¿a quién pertenecen los derechos de autor?

¿Quién es el propietario del selfie del mono?
Jonathan Smith, vice.com

Autorretrato realizado por un macaco. Foto vía Wikimedia

Los monos son célebres por su largo historial de travesuras. Jorge el Curioso, Bonzo, el mono nazi de En busca del arca perdida y, más recientemente, el macaco negro con cresta de…

Curioso: El mono fotógrafo ¿a quién pertenecen los derechos de autor?

“Es más divertido hacerse pirata que unirse a la marina.” — Steve Jobs (via micro-cibermitanios)

Ago 12

“Cuando los dioses ya no existían y Cristo no había aparecido aún, hubo un momento único, desde Cícerón hasta Marco Aurelio, en que solo estuvo el hombre. Gran parte de mi vida transcurriría en el intento de definir, después de retratar, a este hombre solo y al mismo tiempo vinculado con todo.” — Marguerite Yourcenar (via micro-cibermitanios)

Ago 10

joludi:

Yo estuve aquí.

A Marta le llama la atención un stand publicitario en el aeropuerto de Ibiza que invita a realizar ahí mismo, nada más llegar, la primera selfie de las vacaciones. 
Todo parece indicar, pues, que la gente vive (y viaja y hace turismo) en esencia para hacerse selfies. 
Pues muy bien. Pero no es algo nuevo, le digo a Marta. Antes de los teléfonos móviles, con su doble objetivo, ya la Humanidad estaba obsesionada por retratarse a sí misma. Solo ha cambiado la tecnología. Se ha intensificado un viejo fenómeno, que ahora se impregna aún más de vanidad, narcisismo y lo que ahora llaman, me parece, postureo. 
Leon Battista Alberti decía que el padre de la pintura era Narciso. Y mucho antes, allá por el siglo XV a.c, el faraón Akhenaton, al que con justicia podríamos denominar el protoselfista, ordenaba a su pintor de cámara que le retratase junto a su esposa Taheri, dando instrucciones precisas al artista para que redondease bien su tripa, a fin de mostrar que era realmente rico. En aquellos tiempos no se preocupaban mucho por “definir” abdominales…
Una gran parte de las obras maestras de la pintura contienen, de forma más o menos subrepticia, una selfie del artista que las ha realizado. Desde el retrato de los Arnolfini de Van Eyck a la Sixtina de Miguel Angel o a las Meninas de Velázquez. Pasando por numerosas pinturas de El Greco, Vermer, Rembrandt, Goya, Courbet o Van Gogh, en las que el creador encuentra  siempre el modo de incluirse en su creación, aunque sea en la forma de una cabeza decapitada, como es el caso del fabuloso Goliath de Caravaggio.
Y, por supuesto, la historia de la pintura no se puede entender sin el género del autorretrato explícito. Un género contra el que lanzaba sus invectivas Leonardo, por más que él mismo también acabase cediendo a la tentación y uniéndose a los maestros del género como Ghiberti, Filarete, Van der Weyden, Mantegna, Perugino o al más egomaníaco creador de selfies, que fue sin duda Durero, quien era tan vanidoso que firmaba sus obras con A.D seguido de la fecha, jugando así con la ambigüedad entre sus iniciales y la expresión referida al nacimiento de Dios. Siglos después de Durero, el género selfie evolucionaría hasta el paroxismo, con los selfies refinadísimos y cargados de significación de Gauguin, Magritte, Munch o por supuesto Frida Kahlo. La famosa Mierda de Artista de Manzoni, de la que Marichi y Roberto nos hablaban anoche mientras llegábamos al éxtasis con una fideua sublime, puede verse como el punto de partida de buena parte del arte contemporáneo y al mismo tiempo como una forma muy parcial y muy extrema del fenómeno selfie.
Lo que ahora vivimos es simplemente el paroxismo de algo que es tan antiguo como aquel hombre mismo de las cavernas que impregnaba las paredes de la cueva con su mano. 
Si Walter Benjamin viviera, escribiría un sesudo tratado sobre el autorretrato en la época de la reproducción mecánica (y dedicaría tal vez un capítulo al boom de los tatuajes, que sin duda tiene una génesis vinculada). Quizá nos ayudaría Benjamin a entender un poco mejor esta novísima furia autorreferencial, esta asombrosa pasión autorrepresentativa colectiva a la que nadie quiere permanecer ajeno, este extraño fenómeno contemporáneo del autorretrato fotográfico nacido para ser compartido inmediatamente y que, al fin y al cabo, quizá no sea sino un simple trasunto de ese gran misterio velado del mundo que representa el yo. Un yo que busca la manera de afirmar que existe. Un yo que ansía desesperadamente subsistir. Un yo que proclama que estuvo, en fin, aquí.

joludi:

Yo estuve aquí.

A Marta le llama la atención un stand publicitario en el aeropuerto de Ibiza que invita a realizar ahí mismo, nada más llegar, la primera selfie de las vacaciones. 

Todo parece indicar, pues, que la gente vive (y viaja y hace turismo) en esencia para hacerse selfies. 

Pues muy bien. Pero no es algo nuevo, le digo a Marta. Antes de los teléfonos móviles, con su doble objetivo, ya la Humanidad estaba obsesionada por retratarse a sí misma. Solo ha cambiado la tecnología. Se ha intensificado un viejo fenómeno, que ahora se impregna aún más de vanidad, narcisismo y lo que ahora llaman, me parece, postureo. 

Leon Battista Alberti decía que el padre de la pintura era Narciso. Y mucho antes, allá por el siglo XV a.c, el faraón Akhenaton, al que con justicia podríamos denominar el protoselfista, ordenaba a su pintor de cámara que le retratase junto a su esposa Taheri, dando instrucciones precisas al artista para que redondease bien su tripa, a fin de mostrar que era realmente rico. En aquellos tiempos no se preocupaban mucho por “definir” abdominales…

Una gran parte de las obras maestras de la pintura contienen, de forma más o menos subrepticia, una selfie del artista que las ha realizado. Desde el retrato de los Arnolfini de Van Eyck a la Sixtina de Miguel Angel o a las Meninas de Velázquez. Pasando por numerosas pinturas de El Greco, Vermer, Rembrandt, Goya, Courbet o Van Gogh, en las que el creador encuentra  siempre el modo de incluirse en su creación, aunque sea en la forma de una cabeza decapitada, como es el caso del fabuloso Goliath de Caravaggio.

Y, por supuesto, la historia de la pintura no se puede entender sin el género del autorretrato explícito. Un género contra el que lanzaba sus invectivas Leonardo, por más que él mismo también acabase cediendo a la tentación y uniéndose a los maestros del género como Ghiberti, Filarete, Van der Weyden, Mantegna, Perugino o al más egomaníaco creador de selfies, que fue sin duda Durero, quien era tan vanidoso que firmaba sus obras con A.D seguido de la fecha, jugando así con la ambigüedad entre sus iniciales y la expresión referida al nacimiento de Dios. Siglos después de Durero, el género selfie evolucionaría hasta el paroxismo, con los selfies refinadísimos y cargados de significación de Gauguin, Magritte, Munch o por supuesto Frida Kahlo. La famosa Mierda de Artista de Manzoni, de la que Marichi y Roberto nos hablaban anoche mientras llegábamos al éxtasis con una fideua sublime, puede verse como el punto de partida de buena parte del arte contemporáneo y al mismo tiempo como una forma muy parcial y muy extrema del fenómeno selfie.

Lo que ahora vivimos es simplemente el paroxismo de algo que es tan antiguo como aquel hombre mismo de las cavernas que impregnaba las paredes de la cueva con su mano. 

Si Walter Benjamin viviera, escribiría un sesudo tratado sobre el autorretrato en la época de la reproducción mecánica (y dedicaría tal vez un capítulo al boom de los tatuajes, que sin duda tiene una génesis vinculada). Quizá nos ayudaría Benjamin a entender un poco mejor esta novísima furia autorreferencial, esta asombrosa pasión autorrepresentativa colectiva a la que nadie quiere permanecer ajeno, este extraño fenómeno contemporáneo del autorretrato fotográfico nacido para ser compartido inmediatamente y que, al fin y al cabo, quizá no sea sino un simple trasunto de ese gran misterio velado del mundo que representa el yo. Un yo que busca la manera de afirmar que existe. Un yo que ansía desesperadamente subsistir. Un yo que proclama que estuvo, en fin, aquí.

joludi:

Podiolu.

Leo en un periódico diversos detalles sobre el “caso Pujol”. El periodista señala la extrañeza general por el hecho de que el prohombre catalán haya abierto, sin previo aviso, y quizá sin necesidad, el cráter de un enorme volcán.
Yo estoy en desacuerdo. No en el tema de la erupción, sino en el calificativo de “enorme”.
Porque pujol es un diminutivo. Y es precisamente un diminutivo de volcán. O más bien de cerro volcánico, de esos a los que en catalán llaman “puig” y que no son sino caprichos orográficos, con forma de cono truncado o meseta, creados por la escoria acumulada de antiguos volcanes. Volcanes apagados como los que abundan por ejemplo en la zona de Olot, famosa tanto por sus chorizos y salchichones como por su subrepticia actividad tectónica. 
A los puig, los franceses llaman puy, como sabemos bien aquellos a los que nos gusta el ciclismo y tenemos en la memoria para siempre las hazañas de Merckx, Poulidor o Anquetil en el legendario Puy de Dôme. 
En ambos casos, puig y puy, al igual que en el castellano pueyo, el origen es el latín “podium”, que significa esencialmente balcón y que quizá proviene del griego pois, pie, tal vez porque un balcón es algo que se extiende hacia adelante como un pie o bien porque alguna forma de balcón o mirador parece estar sujeta por uno o varios pies (pensemos en nuestra palabra trípode). De podium es de dónde viene podiolu, la palabra del latín vulgar que da origen al catalán pujol.
O sea, que nada de gran volcán. Más bien volcán apagado, mesetilla, balconcito de nada, cono truncado, muntanyeta…insignificante montoncito de escoria, en suma. Al menos, filológicamente hablando.

joludi:

Podiolu.

Leo en un periódico diversos detalles sobre el “caso Pujol”. El periodista señala la extrañeza general por el hecho de que el prohombre catalán haya abierto, sin previo aviso, y quizá sin necesidad, el cráter de un enorme volcán.

Yo estoy en desacuerdo. No en el tema de la erupción, sino en el calificativo de “enorme”.

Porque pujol es un diminutivo. Y es precisamente un diminutivo de volcán. O más bien de cerro volcánico, de esos a los que en catalán llaman “puig” y que no son sino caprichos orográficos, con forma de cono truncado o meseta, creados por la escoria acumulada de antiguos volcanes. Volcanes apagados como los que abundan por ejemplo en la zona de Olot, famosa tanto por sus chorizos y salchichones como por su subrepticia actividad tectónica. 

A los puig, los franceses llaman puy, como sabemos bien aquellos a los que nos gusta el ciclismo y tenemos en la memoria para siempre las hazañas de Merckx, Poulidor o Anquetil en el legendario Puy de Dôme. 

En ambos casos, puig y puy, al igual que en el castellano pueyo, el origen es el latín “podium”, que significa esencialmente balcón y que quizá proviene del griego pois, pie, tal vez porque un balcón es algo que se extiende hacia adelante como un pie o bien porque alguna forma de balcón o mirador parece estar sujeta por uno o varios pies (pensemos en nuestra palabra trípode). De podium es de dónde viene podiolu, la palabra del latín vulgar que da origen al catalán pujol.

O sea, que nada de gran volcán. Más bien volcán apagado, mesetilla, balconcito de nada, cono truncado, muntanyeta…insignificante montoncito de escoria, en suma. Al menos, filológicamente hablando.

Ago 09

[video]

joludi:

Diferencia.
Cuando, al exponer una idea, digan de tí que eres un tipo inteligente, lo dirán porque están de acuerdo con lo que dices. Si no lo estuvieran, no dirían que eres inteligente. Dirían simplemente que eres un tipo petulante.

joludi:

Diferencia.

Cuando, al exponer una idea, digan de tí que eres un tipo inteligente, lo dirán porque están de acuerdo con lo que dices. Si no lo estuvieran, no dirían que eres inteligente. Dirían simplemente que eres un tipo petulante.

Ago 08

“El poema resta ruido al mundo, como el escultor retira material e introduce vacío en el bloque de mármol” — Ángel Cerviño (¿Por qué hay poemas y no más bien nada?)

69car:

Packing for a Night!!

69car:

Packing for a Night!!

Ago 07

“Lo difícil es que cuando te oigan tocar digan: ese es fulano. Dar tu sello personal. El resto es trabajo.” — Cayetano (tocaor de guitarra)