Un método incompleto.
Ayer ví Un Método Peligroso, la película de Cronenberg sobre Freud y Jung. Me pareció superficial y aburrida, pese a lo interesante del tema. Casi me duermo. Y mira que hay pocas cosas que me resulten tan apasionantes como el psicoanálisis y sus contradicciones. El psicoanálisis es un método que más que peligroso, como dice el título de la tonta película, es simplemente incompleto. El psicoanálisis sería perfecto si incluyese el elemento de la absolución. Es justo lo que le falta. Pero si incluyese el perdón se lo llamaría confesión y lo tendrían inventado los católicos desde hace casi dos milenios. “La confesión sana, justifica, perdona…” decía, el año de maricastaña, San Isidoro, ese santo que a mí me parece que se da un aire a Freud. Y añadía ese ilustre cartagenero, trasplantado a Sevilla, que perder la esperanza en la virtud absolutoria de la confesión es incluso peor que el crimen mismo que se ha de confesar.